Cacao ash√°ninka, sostenible y comprometido

En los últimos meses mucho se ha escrito y hablado sobre los pueblos asháninkas, sobre todo por su lucha por evitar la destrucción de sus territorios con los proyectos hidroeléctricos de la selva central. Sin embargo, más allá de un pueblo muchas veces denominado “conflictivo”, los asháninkas demuestran diariamente que su cultura, tradiciones y sistema productivo son una importante vía de desarrollo compatible con la protección del medio ambiente.

 
Esta vez es el cacao asháninka, producto presentado en el evento “Octubre Ashaninka”, realizado entre el 25 y 28 de octubre en Lima, el que confirma su compromiso con el desarrollo sostenible.

 
La Asociación de Productores de Cacao Kemito Ene cumplirá un año este 09 de diciembre; sin embargo, a pesar de su corta existencia ya cuenta con 125 socios de 11 comunidades asháninkas, los cuales reciben capacitaciones y asistencias personalizadas en manejo agronómico y control de calidad. Gracias a este sistema, solo el primer semestre de este año han logrado producir 14 mil kilogramos de cacao, con un rendimiento de 80% de chocolate. Además, su alta calidad les valió el primer lugar en el II Festival Nacional de Cacao Nativo Pangoa Vrae 2011.

 
Cabe resaltar que el cacao orgánico asháninka se produce bajo la modalidad de Comercio Justo, alternativa económica que promueve un salario justo, equidad de género, derechos humanos y conservación del medio ambiente en las actividades productivas.

 
“Los asháninkas también aportamos a la economía peruana”


Durante el evento Ruth Buendía, presidenta de la Central Asháninka del Río Ene (CARE), resaltó la necesidad de empezar a hablar de economía asháninka con un sistema de producción propio y no solo por el asistencialismo promovido por el Estado. Sin embargo, insistió en que “si realizan las hidroeléctricas, no podríamos producir más cacao asháninka porque nuestras tierras estarían inundadas”.

 
De igual formal, la Ing. Esperanza Dionisio Castillo, gerente de la Cooperativa Agraria Cafetalera San Martin de Pangoa, asociación encargada de recibir el cacao y comercializarlo en el extranjero, asegura que la iniciativa Kemito Ene ha significado un importante incremento en la economía asháninka. Por esta razón, trabajan disciplinadamente para lograr su principal ambición: “enviar contenedores de chocolate al extranjero y estar en la mejores tiendas con un chocolate fino y de calidad”.


Para Aldo Soto, representante de la Rain Forest United Kingdom (RFUK), fundación que trabaja con la CARE desde el 2008, el sistema de producción de Kemito Ene permite el desarrollo sostenible de su región mediante el respeto al medio ambiente. “Gracias a la producción de cacao orgánico se aseguran de que los bosques se mantengan libre de amenazas como la tala ilegal”, resaltó. Además, esta experiencia es una importante alternativa a los cultivos ilegales de coca.

 
En este sentido, Shuar Velázquez, investigador de la Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, sostuvo que Kemito Ene es un ejemplo de emprendimiento en proyectos de desarrollo: “es una propuesta productiva para ayudar a las familias asháninkas a afrontar sus enormes necesidades de educación, salud, infraestructura y acceso al mercado” aseguró. Por ello, instó al Gobierno a implementar un programa que permita a los jóvenes de comunidades nativas a estudiar en las mejores universidades con la finalidad de adquirir conocimientos que luego permitan desarrollar actividades productivas en sus territorios.

 
“No somos un museo que hay que visitar, somos comunidades que buscan su propio desarrollo”, aclaró, por lo que pidió acabar con el discurso romántico del nativo y comprender que las comunidades necesitan desarrollar sus capacidades productivas para salir adelante. Y es precisamente, a través de la producción, que Kemito Ene y los asháninkas demuestran que la economía puede y debe ir de la mano con la protección del medio ambiente sin perder su cultura y tradición milenaria.