En defensa de la Anchoveta

Hoy una nueva denuncia ha despertado alerta en la opinión pública sobre la calidad de alimentos que entrega el PRONAA, sobre todo de la anchoveta. La presencia de una gasa dentro de un enlatado de anchoveta o la intoxicación de niños en Cajamarca revelan el incorrecto manejo de los alimentos del programa de asistencia alimentaria.

 

Si bien resulta indispensable sancionar a los responsables de estas negligencias, es oportuno distinguir entre la anchoveta y los productos o manipulación de la misma. Estas denuncias no se deben a que el pescado sea tóxico o perjudique a la salud, sino al mal manejo que se le ha dado (almacenamiento, distribución, etc.).

 

Desde el Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, dentro de la iniciativa Gastronomía Sostenible, promovemos el consumo humano directo de la anchoveta (Engraulis ringens) independientemente de su presentación o marca: fresca, congelada, en embutidos o en conserva. Así buscamos difundir los beneficios que nos brinda el consumo de esta especie, desde un ámbito, nutricional, económico, ecológico y social.



La anchoveta es la especie clave del ecosistema marino de la corriente de Humboldt. Por su gran abundancia, muchas especies de peces, aves y mamíferos marinos se alimentan casi exclusivamente de ella, permitiendo que la cadena alimenticia se desarrolle con normalidad. Por si fuera poco, la anchoveta es un recurso histórico y parte de nuestro patrimonio cultural. La primera civilización de América (Caral, Perú), basó su alimentación, así como su sistema económico y social en esta especie.

 

En la actualidad la anchoveta se convierte en harina y aceite de pescado para alimentar a cerdos y salmones en otros países. Este es uno de los principales factores a la degradación del ecosistema, recordemos que sólo para producir 1 tonelada de aceite de pescado se requiere por lo menos 20 toneladas de anchoveta y en el caso de la harina la situación es similar: por 10 toneladas de anchoveta se obtiene únicamente 1 tonelada de harina. Sin embargo, es posible mejorar el manejo de la pesquería de anchoveta garantizando que la producción de esta especie se destine en mayor medida al consumo humano directo; de esta manera podemos pescar menos, tener mayores ganancias y promover más empleo.

 

De esta manera, estaremos contribuyendo a mejorar la nutrición a nivel nacional, ya que la anchoveta es rico en Omega 3 y Omega 6, proteínas y minerales. A su vez permitimos que haya un mayor stock de anchoveta en el mar alimentando a bonitos, pericos, jureles, caballas, merluzas, cojinovas, tollos, entre otras especies claves para nuestra gastronomía.

 

Es necesario resaltar que la anchoveta, como cualquier otro pescado, requiere de ciertos cuidados para mantener sus propiedades físicas y nutricionales en óptimas condiciones:

 

- Verificar que el pescado sea fresco. En caso sea un enlatado, debemos comprobar que este producto no esté vencido.
- Mantener condiciones de limpieza en todo momento. La higiene es fundamental al momento de manipular los alimentos: lavado de manos, desinfección de los recipientes que usemos, etc.
- Nunca utilizar biocidas (insecticidas, pesticidas, cualquier tipo de sustancia tóxica que utilicemos para erradicar desde hongos hasta ratas) o sustancias peligrosas cerca a donde almacenamos, preparamos o servimos la comida.

 

Comiendo anchoveta generamos más trabajo, mejoramos nuestra salud y protegemos el medio ambiente.  Sigamos comiendo anchoveta.